Esta web suspende de manera indefinida su actividad hasta que esta lamentable y patética dictadura que ocupa el poder en España, entregue las armas y se disuelva.
Respecto a los demás partidos políticos, ¡pilas!, que dicen en América, porque esto quema. Y no digo nada de la secta católica española, que ya se está frotando las manos suspirando por otro 18 de julio.
«"Los españoles no podemos elegir si hacemos o no sacrificios. No tenemos esa libertad", ha dicho el presidente. Unas frases así un gobernante solo debería pronunciarlas un minuto antes de presentar su dimisión» (Josep Ramoneda, "La irresponsabilidad del presidente", El País, 11 julio 2012).
Exactamente. ¡Rajoy, dimite! Tú y tu gobierno de guiñol, rebajado ya a gobierno-basura por la comunidad internacional.
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¿Tampoco tiene «libertad» el gobierno para cambiar eso, o también hemos de esperar a lo que Merkel diga?
[ Desde las Torres Gemelas y el "pasaporte ignífugo" se ha impuesto la MENTIRA como estrategia generalizada del Capital. La mentira, el engaño, la falsedad más grosera, la propaganda-basura sistemática en los medios de comunicación... todo vale con tal de expoliar y reducir a la miseria en todas partes, y a mano de obra esclava (y gracias), a una población cada vez más indefensa y cada vez más harta de ladrones y de criminales genocidas. ]
Lecturas complementarias en relación con esa macro-pirula:
En resumen, la MENTIRA no es idiosincrásica de un lamentable partido político de un país ya casi ex país, sino la estrategia generalizada del Poder, que es poder financiero, y que tiene su "punto 0" precisamente en la gran mentira y el gran crimen de las Torres Gemelas, el 11 de septiembre de 2001. Han pasado apenas 12 años desde entonces y es como si hubiera transcurrido un siglo.
—¿Y usted qué piensa, señor García, de todo esto?
—Pues pienso que habrá que ir pensando en hacer las maletas. El problema es que no sé adónde.
Mairena en su clase de Retórica y Poética.
—Señor García, ¿qué es un chorizo?
—Un político del PPSOE —responde decidido el alumno.
—Pero... ¿habrá excepciones? —pregunta Mairena.
El alumno se encoge de hombros.
—...
—¿Y qué cree usted que deberíamos hacer con los chorizos? —insiste Mairena.
—¡Comérnoslos!
—¡Hombre!...
Se nota que en el país hay hambre.
El oyente levanta la mano.
—¿Quería usted añadir algo, señor oyente?
—En mi opinión, lo primero es que los delincuentes devuelvan lo robado, y luego vayan de cabeza a la cárcel. No habrá paz en este país mientras no haya justicia, y no habrá justicia mientras los ladrones y delincuentes anden tan tranquilos por la calle chascando los dedos y los delitos queden impunes. Y un país donde no hay responsables ni justicia, es una república bananera...
—Querrá usted decir monarquía...
—Da igual.
Y aquí termina el que luego sería conocido como «Manifiesto del señor Oyente».